jueves, 12 de junio de 2014

Perdida.

Creo que nunca me sentí tan perdida como ahora. Es irónico, cuando más claras tengo las cosas, más perdida me hallo.

Siempre que empezaba algo pensaba que saldría bien, ponía todas mis ganas y todas mis fuerzas y al final… todo se acababa. Algunas cosas venía bien que acabasen y otras… pues eso. 

Cuando te vi mirándome mientras yo no dejaba de hablar, supe que quería que fueras tú, quería verte a ti siempre sentado enfrente de mi escuchando cosas sin sentido y que quizá nuca nadie entendería. Siempre… si yo ni siquiera creo en esa palabra, pero la veía en tus ojos, por primera vez creí en esa palabra, tú decías siempre y sonaba como la verdad más grande del mundo, como si eso existiese, como si de verdad existiese una persona capaz de quererme durante tanto tiempo. Y entonces lo supe,supe que no quería que esto acabase, que eso que ni siquiera había empezado, no quería que acabase, que si esto acababa no sería de lo que viene bien acabar.

No sé si lo recuerdas, no ha pasado tanto tiempo, tú decías: “para mi eres perfecta”. Y ahora… ahora no sé, debí esconder mal mis defectos y los encontraste antes de tiempo o quizás tenía demasiados para esconderlos todos,  y ahora parece que todo se derrumba y ni yo sé permanecer en pie. Perdí las ganas, perdí las fuerzas y lo perdí todo. Te perdí a ti, no sé cómo, ni por qué, pero te perdí.


Y aquí estoy tratando de sonreír a todo estúpido que pregunta que tal estoy, quien coño necesita preguntar eso cuando te acaban de ver perder lo más importante que has tenido nunca. “Estoy”, esa es mi respuesta, por qué no puedo estar bien, no sin ti. Sólo estoy, sin más, sin ti.